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LA FAMILIA EN EL OJO DEL HURACÁN

La dependencia química es un trastorno multifactorial que afecta al individuo,
familia y sociedad. Pero, ¿cómo es para la familia enfrentar esta enfermedad?
(reconocida como tal desde 1967 por la Organización Mundial de la Salud). En el primer momento, ella niega la situación y dice, por ejemplo: mi pariente no usa drogas, el vecino las usa. A lo sumo, mi familia tiene una cerveza
los fines de semana. Esta es la fase de negación, incluso si todos los signos dicen que la familia niega lo contrario. ¿Por qué es difícil admitir este problema?
con tantos prejuicios.
Pero llega un cierto momento en el que no hay más que negar. En esta
fase, la familia desarrolla un sentimiento de culpa y dice: ¿dónde me equivoqué?
Las gangas comienzan, por ejemplo: si dejas de usar, ganas el viaje que tanto deseas. Cuando la familia no está agotada, desarrolla sentimientos de ira, las peleas se convierten en comunicación, generando violencia verbal e incluso física en algunos casos. Este comportamiento paraliza a todos y el resultado es la desesperación. Cuando la familia comienza a aceptar la situación, ve que
por sí sola no puede, tomando medidas en busca de ayuda. Es un proceso largo con sentimientos enredados, dudas, incertidumbres, miedo, etc.
A través de la ayuda, la familia comienza a desarrollar comportamientos más funcionales, pudiendo así afectar positivamente al usuario familiar.
La enfermedad de adicción a las drogas ha estado destruyendo muchos hogares hoy en día,
buscar ayuda es clave para salir del ojo de la tormenta. La red de apoyo que tenemos son: terapia individual, terapia familiar y grupos de ayuda mutua. Para terminar: aceptar el problema es el primer paso, después de
buscar ayuda especializada.
Luiz Antonio Castilhos
Consultor en D.Q. miembro del Centro de Integración CEFI.